La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica cutánea en la que debido a una alteración del sistema inmune se acelera la renovación de las células de la piel. Su abordaje está dirigido a la resolución del brote agudo, al mantenimiento de la piel libre de lesiones y a la prolongación de los periodos de remisión.
 
Los síntomas más comunes son el engrosamiento y el enrojecimiento de la piel, la aparición de escamas, prurito y dolor.
 
 
 

 

 

TIPOS MÁS COMUNES

 

. Psoriasis vulgar o en placas: placas rojizas cubiertas de escamas blanquecinas. 

. Psoriasis guttata o en gotas: pequeñas lesiones rojizas en forma de salpicadura en extremidades o tronco. 

. Psoriasis invertida: lesiones de color rojo intenso sin descamación en pliegues. 

. Psoriasis pustulosa: granos de pus sobre placas psoriásicas. 

. Psoriasis eritrodérmica: lesiones muy extensas que ocupan casi toda la superficie del cuerpo. 

 

 

Recomendaciones y consejos para cuidar la piel 

 

Se deben utilizar productos de higiene suaves y respetuosos, que sean syndets y estén formulados a un pH fisiológico (5-5,5). Aclarar con agua tibia y secar a toques. 

 

 

Aplicar diariamente mínimo dos veces al día fórmulas hidratantes, emolientes y calmantes. Se pueden enfriar en nevera para combatir el picor. 

 

 

Usar prendas holgadas de fibras naturales transpirables, preferiblemente de algodón. Evitar perfumes, colonias, detergentes y suavizantes perfumados. 

 

 

Evitar ambientes demasiado secos utilizando humidificadores. 

 

 

Mantener una dieta equilibrada y saludable, rica en fruta, verdura y pescado. Evitar el consumo de grasas trans, alcohol y tabaco. 

 

 

El sol y el agua de mar son muy beneficiosos para aliviar síntomas. Utilizar fotoprotectores preferiblemente formulados con filtros físicos para minimizar el riesgo de reacciones alérgicas. 

 

 

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